martes, 7 de abril de 2009

Esperarte a ti

¿Cómo se puede expresar con palabras ese sentimiento del que espera a alguien que nunca aparece? Es una tarea difícil, ciertamente, pero voy a tratar de irlo sacando de aquí dentro de la mejor forma que sepa hacerlo.

Un día cualquiera, en un lugar indefinido (más por ser todos los lugares y no uno en concreto), estás inmerso en tus pensamientos, caminando sin saber dónde ir. Lo tienes todo controlado, cada parte de tu vida está en el sitio que le corresponde y tus circunstancias son las adecuadas. Piensas que nada se va a interponer entre tú y el futuro que has establecido como cierto para ti.

Pero obviamente te equivocabas al pensarlo. Y te das cuenta cuando levantas la mirada y las ves a ella. Estaba ahí, no te habías dado cuenta pero se encontraba justo delante de ti. Y ahora ya lo habías hecho, habías cruzado tu mirada con la suya. Tu mundo acababa de cambiar, y en una pequeña fracción de segundo, tu castillo de naipes cuidadosamente colocadas se había desmoronado por completo.

A partir de ese momento, era en ella en la que pensabas cada noche al acostarte, a la que veías en la cara de todas las demás mujeres. Intentabas saber más de ella, acercarte, oír su voz, sus palabras... Pero a la vez que lo hacías, te retorcías en tu empeño vacío, porque ella se alejaba más y más a cada paso que tú dabas. La espera llegaba a ser insoportable, te encontrabas sólo en tu habitación llorando y preguntándote por qué no podías acercarte y tenerla, sentirla tuya y no soltarla jamás. ¿Por qué sufrías tanto?, ¿acaso era necesario? No, no lo era, pero a eso tú no podías ponerle remedio. Ahí adentro no sirven las razones ni la lógica, sólo están los latidos, nada más.

Uno tras otro, sin descanso, siguen y seguirán latiendo por ella. Y tengo claro que esta pequeña historia tiene un principio, pero no tendrá nunca un final.

Fulus Novak

viernes, 3 de abril de 2009

PPV Post Pre Vacacional

Viernes previo a Semana Santa. Vacaciones fuera de sus hogares para muchos, descanso en casita para otros tantos. Yo soy de ese segundo grupo, y me apetece serlo, porque no tengo ganas de irme por ahí estos días de tanto movimiento. Así que disfrutaré aquí en casa, viendo pelis, series, deporte por la tele, jugaré a la Play, saldré a tomar algo con los que se queden por estas tierras...

En fin, voy a comentaros una cosilla antes de que partáis hacia vuestros destinos vacacionales. El otro día anduve hablando con una amiga, Marta, que también tiene un blog, y lo estuve leyendo, como no podía ser de otra forma. Os voy a dejar el enlace para que le echéis un vistazo y comprobéis si es de vuestro agrado, que espero que sí. A mí personalmente me parece un trabajo muy bueno, muy bien escrito. Y leyéndola se puede adivinar la gran periodista que lleva dentro. Un saludo muy especial para ti, Marta.

http://perdidaenlanocheespiral.blogia.com

En honor a uno de los posts que mi amiga ha publicado en su blog, yo voy a tomar prestada parte de uno de ellos, y a hacer mi propia versión del mismo. Espero que no te moleste, porque lo he hecho con toda mi buena intención y mi cariño hacia ti.


Yo digo… lo que pienso sin morderme la lengua.
Yo pierdo… la noción del tiempo escuchando buena música.
Yo necesito… reírme y salir de casa un poco cada día.
Yo debo… ser más constante y trabajador.
Yo temo… sentirme solo.
Yo creo… en que las personas pueden cambiar.
Yo sé… que vida hay una nada más, y te pertenece.
Yo lloro… cuando el motivo lo requiere.
Yo canto… a todas horas.
Yo río… siempre.
Yo tengo… un corazón enorme, de ahí que engordase, para que cupiera.
Yo miento… algunas veces, no os voy a engañar.
Yo vivo… y disfruto cada momento al máximo.
Yo bebo… cervezas con los buenos amigos.
Yo pienso… en mi futuro.
Yo escucho… cualquier música que me toque algo dentro.
Yo disfruto… viendo reír a las personas.
Yo aprendo… de los golpes de la vida.
Yo olvido… los errores que otros han cometido y que me han afectado a mí.
Yo hablo… si tengo idea de lo que se está hablando.
Yo compro… entradas de conciertos que me apetecen.
Yo veo… el lado bueno de todas las cosas.
Yo quiero… ser recordado como una buena persona.
Yo siento… soledad en algunas ocasiones.
Yo soy… un tipo diferente.