lunes, 30 de marzo de 2009

Carpe Diem

Nueva semana y otros 2 posts a la vista. Tengo ganas de darle ritmo a este proyecto. Así que nada, empezamos con este primero, dedicado a una pequeña reflexión inspirada en el cine.

¿Habéis visto la pelíclua "El club de los poetas muertos"? Seguro que la mayoría sí, porque es una película conocida y que han puesto muchas veces en la televisión. A los que no la hayáis visto, os la recomiendo. Es, a mi entender, una gran película que te hace pensar y plantearte bastantes asuntos importantes. Pues bien, podría dedicar este post a comentar lo que me pareció el film, pero si hiciera eso seguramente estaría siguiendo los pasos de otros muchos y esto podría ser una simple copia del trabajo o de las opiniones de otros. Así que prefiero hacerlo a mi manera.

Y no es que yo sea un rebelde, pero considero que no soy de esos que siguen al resto, no estoy hecho para andar por el camino marcado. En realidad, no creo que ninguno de nosotros necesitemos seguir esa senda, lo que ocurre es que muchos se esconden detrás de esa obligación para no sentirse diferentes, para agradar, encajar quizás. Se sienten cómodos con ello. Y no seré yo el que los culpe, porque gozan de libertad para elegir su camino, para vivir su momento, de la manera que más les plazca.

Vivir su momento… Me resulta difícil pensar en el significado de esta frase. ¿Qué es vivir el momento? ¿Aprovechar el tiempo al máximo?, ¿vivir al límite, olvidando las normas? Yo creo que no. Para mí “Carpe Diem” significa simplemente ser “Tú”, no “uno de esos”; pensar como sólo tú puedes hacerlo, actuar como ningún otro, enfrentarte a tus miedos y decirles que no van a poder contigo. Sentirte vivo, sabiendo que eres único y saboreando cada momento para que tu vida sea extraordinaria.

Hace poco tiempo, hablando con mi madre, me dijo algo que no olvidaré en lo que me resta de vida. “Yo soy rara –me dijo-, y estoy orgullosa de ello”. En un primer momento, mi instinto más primario hizo emerger una sonora carcajada. Es fácil asociar la palabra “raro” a algo despectivo, feo, poco recomendable. Pero pronto esa sensación cambió de forma brusca. Comencé a pensar y traté de ir más allá, de leer entre esas líneas que mi madre me había regalado minutos antes. Cogí ese eterno desconocido que todos tenemos en casa, pero que nunca nos llama la atención: el diccionario, y al buscar la palabra “raro” lo vi todo mucho más claro que en un primer momento. Lo define como “extraordinario, poco común o frecuente”.
Después de unos momentos de reflexión, decidí que yo también quería ser “raro”.

No pretendo aleccionar a nadie con estas líneas. Sólo persigo sentirme vivo y diferente, defender mis convicciones aun cuando signifiquen ir en el sentido opuesto a lo comúnmente establecido: nadar contra corriente.

Por último, solo me queda pedir a los que también se sientan “raros” como yo que se levanten, que se suban a la mesa y vean sus vidas de otra manera, que tienen una sola vida por delante y su única meta es aprovecharla; y a los que no piensen de esta forma, les invito a que lo hagan: “coged las rosas mientras podáis, veloz el tiempo vuela, la misma flor que hoy admiráis mañana estará muerta”.

Fulus Novak

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